La cuenta es sencilla: un local con recepción y ocho habitaciones factura más que un piso con dos. Si aun así elegimos el piso, es porque la cuenta no lo mide todo.
El portal
En un local, todo el mundo entra por la misma puerta y a cualquier hora. En un ático hay una puerta de vecinos, un ascensor y una hora asignada: nadie se cruza con nadie porque no hay dos citas solapadas.
El tiempo
Con dos dormitorios no se pueden encadenar citas cada media hora, así que no se encadenan. Lo que en una hoja de cálculo es una limitación, en la práctica es que nadie tiene prisa.
El coste
Un piso bien llevado cuesta más por cita que un local grande en la periferia, y la limpieza entre una cita y la siguiente también. Eso está dentro del precio, y preferimos decirlo a fingir que sale gratis.